Interesante, para poder saber qué significa, es que antes de nada establezcamos el origen etimológico del término partícula. En concreto, podemos decir que deriva del latín, de la palabra “particula”, que se encuentra compuesta por dos elementos claramente diferenciados: “par, partis”, que puede traducirse como “parte”, y el sufijo “-cula”, que es equivalente a “pequeña”.
En un sentido similar, alguien puede sugerir que se laven unas sábanas por tener en su superficie numerosas “partículas de polvo”. La solución para revertir esta situación y recuperar la limpieza de esta prenda, por lo tanto, será eliminar las partículas.
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