El vocablo griego bolís pasó al latín como bolis, que luego llegó al francés como bolide. En nuestro idioma se convirtió en bólido, un concepto que alude a un cuerpo que alcanza una enorme velocidad.
En el campo de la astronomía, por otra parte, se llama bólido a un cuerpo formado con materia cósmica que, por su tamaño, se puede observar a simple vista y que atraviesa la atmósfera a gran velocidad. Por lo general los bólidos se observan como globos o pelotas que finalmente estallan y se fragmentan.
Los bólidos son meteoros fulgurantes que, a medida que avanzan por el cielo, dejan una estela luminosa. Al estallar, generan un gran estruendo y terminan llegando a la superficie divididos en múltiples pedazos, aunque muchos de ellos pueden desintegrarse en el aire.
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