El vocablo francés talus llegó al castellano como talud. El término refiere a la pendiente que registra el paramento de una pared o de una superficie. La idea de paramento, por su parte, se vincula a las caras de un muro.
Para proteger un talud, pueden emplearse diversas técnicas de acuerdo al tipo de obra. El recubrimiento con piedra o concreto y la plantación de ciertas platas son algunas de las posibles medidas.
Cabe destacar que, para la geología, un talud es un cúmulo de trozos de roca que se forma en la cuenca de un valle o en la base de un acantilado. Por lo general muestran un aspecto cóncavo, orientado hacia arriba.
El talud continental, por último, es la estructura natural submarina que se extiende desde la llamada plataforma continental hasta una profundidad de unos 2.000 metros o más. Se trata de una zona en declive donde se acumulan sedimentos que provienen de los continentes.
La pendiente del talud continental suele situarse entre los 5º y los 7º. Se ha registrado, de todas formas, taludes continentales con más de 50º de inclinación.
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