Se llama aburrimiento al hastío, el desaliento o la desazón que experimenta una persona a partir de una determinada molestia o cuando no encuentra algo que le proporcione entretenimiento. Por ejemplo: “¡Qué aburrimiento! En mi casa se cortó la electricidad y no puedo salir porque llueve mucho”, “Las disertaciones de este hombre me provocan un aburrimiento enorme”, “El aburrimiento terminó cuando Juan encontró una baraja y me propuso jugar al truco”.
Por otro lado, el aburrimiento también puede aparecer en medio de una actividad placentera, quizás como resultado de la ansiedad o del cansancio. Dado que no siempre entendemos nuestras sensaciones con claridad, a veces confundimos la falta de energía con el aburrimiento o con la tristeza, por ejemplo.
Es importante mencionar que muchos psicólogos sostienen que el aburrimiento, en ciertos momentos, es positivo debido a que promueve la creatividad: la persona aburrida debe pensar qué hacer con su tiempo libre para entretenerse. Esto también puede ocurrir en medio de una temporada de poca autoestima, de estrés o de problemas de relación, entre otros casos.
Si bien el aburrimiento es una sensación normal y no es signo de un trastorno, sí puede aparecer como uno de los síntomas de ciertas enfermedades asociadas a la falta de voluntad, como es la abulia adolescente. En estos casos, el estado se extiende en el tiempo y parece no tener solución, por lo cual no es común que el paciente lo canalice a través de la creatividad.
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