Del latín sessio, una sesión es un período temporal ocupado por una cierta actividad. Esto quiere decir que, durante una determina sesión, se llevan a cabo una serie definida de tareas. Por ejemplo: “Una vez por semana tengo sesión de kinesiología como parte de mis ejercicios de rehabilitación”, “Esta sesión de trabajo ya lleva tres horas y aún no hemos tratado los temas más importantes”.
Las páginas de los bancos, por ejemplo, suelen tener sesiones que caducan luego de unos minutos de inactividad, buscando prevenir de este modo la manipulación de cuentas ajenas. En muchos casos, se da a los usuarios la posibilidad de ajustar el tiempo de duración de las sesiones, e incluso la opción de eliminar el límite. Otra medida muy común para asegurar la privacidad de los internautas consiste en solicitar el log in más de una vez a lo largo de una operación delicada, como puede ser una transacción.
Una sesión de psicoanálisis, por último, es un encuentro de una duración determinada (generalmente, entre los 45 y los 60 minutos) del cual participan un terapeuta y una o más personas que buscan resolver ciertos problemas o inquietudes que no les permiten vivir plenamente. Las razones que pueden llevar a un individuo a una hacer terapia son muchas y están ligadas a su intimidad, a sus emociones más profundas. La tendencia más común por parte de los profesionales consiste en guiar a sus pacientes para que saquen sus propias conclusiones y den ellos mismos con las respuestas que están buscando.
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