Saco es un término que deriva de saccus, un concepto latino. Se trata de un envase, receptáculo o recipiente que permite contener algo en su interior. Amniótico, por su parte, es aquello vinculado al amnios (la bolsa que encierra a un embrión).
Para el diagnóstico de este trastorno es necesaria la realización de una ecografía (que revele un índice de líquido amniótico por debajo de 5) y el tratamiento debe estar a cargo de un médico especializado. Cabe mencionar que no todos los profesionales de la salud están a favor de tomar la presencia de este trastorno en el saco amniótico como un signo de problemas gestacionales, y esto continúa dando lugar a la controversia.
Polihidramnios
A diferencia del oligohidramnios, el polihidramnios indica el exceso de líquido amniótico (el índice debe ser mayor a 18). Este trastorno puede aparecer como consecuencia de que el feto no consiga ingerir la cantidad normal de líquido, o bien por complicaciones en el estómago, el intestino, en el cerebro, los pulmones o el sistema nervioso, entre otras.
Por lo general, las causas subyacentes que se asocian a este fenómeno en el saco amniótico son las siguientes:
* anomalías en el abdomen del feto, como ser atresia esofágica, normalmente vinculada con agenesia traqueal, fístula traqueoesofágica, atresias intestinales o atresia duodenal, entre otros problemas;
* embarazo múltiple en el que se produzca el síndrome de transfusión fetofetal, o sea que la cantidad de líquido amniótico sea mayor en el gemelo receptor que en el donante;
* déficit de la hormona vasopresina, la cual se encarga de controlar la reabsorción de agua a través de la concentración de orina.
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