La etimología de la palabra barahúnda no está clara: se cree que podría derivar del vocablo francés baragouin o del portugués barafunda. Lo concreto es que este término, que también puede escribirse como baraúnda según explica la Real Academia Española (RAE) en su diccionario, alude a un gran barullo, desorden o desconcierto.
Supongamos que, mientras se desarrolla una función teatral, se corta la luz en el recinto. Tras unos minutos a oscuras, cuando la energía regresa al teatro, muchos espectadores se dan cuenta de que les robaron sus pertenencias. Entonces se produce una barahúnda con gritos, llantos y reclamos. Nadie entiende qué ocurrió ni sabe quiénes son los responsables, desatándose un escándalo.
Una barahúnda también puede producirse en un bar cuando un grupo de hombres alcoholizados comienza a insultar y a atacar a algunos de los asistentes. En pocos segundos se desata una batahola con empujones, golpes y agresiones verbales de todo tipo. La barahúnda recién finaliza cuando los encargados de seguridad del bar logran contener a los violentos y los expulsan del lugar.
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