La etimología de vado nos remite a la lengua latina: vadus. El término se emplea para nombrar al sitio de un curso de agua que, gracias a su profundidad escasa y su fondo estable, permite el paso.
De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), vado también es el devenir que permite el desarrollo de algo: “Te prometo que daré vado a este asunto lo más rápido que pueda”.
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