Procaz es un adjetivo cuyo origen etimológico se encuentra en la lengua latina (procax). El término permite calificar a la persona que carece de vergüenza o que no experimenta pudor por su conducta atrevida y desprejuiciada.
De igual manera, dentro de una misma sociedad es difícil comprender el límite entre un comportamiento procaz y uno meramente vulgar. Los prejuicios son la primera razón por la cual se rechazan de manera casi automática las imágenes tradicionalmente calificadas de desvergonzadas; sin embargo, esto resulta contradictorio con la vida privada de cada uno. Si vemos a una persona famosa con poca ropa la tildamos de vulgar, sin esperar a oír su mensaje; un hombre en traje nos causa una buena impresión, aunque esconda ideas injustas y apoye la violencia en muchas de sus formas.
“La procaz intimación” es un libro de Edward Gorey, un escritor y artista norteamericano del siglo XX destacado principalmente por el tono macabro aunque humorístico de sus libros ilustrados. Su título original, en inglés, es “The Disrespectful Summons” y muestra una relación entre el mismísimo demonio y una serie de mujeres que hacen todo lo que él les pide, sin ningún tipo de reserva ante su brusca e insolente seducción, para ser recompensadas con el infierno.
Gorey se apoya en ciertos elementos que son muy característicos de sus obras, como una ambientación compuesta de seres sobrenaturales, plantas marchitas, personajes presos de una profunda congoja, naturaleza singular y vudú. En su escritura, “La procaz intimación” trata acerca de las consecuencias, siempre negativas, de sucumbir ante la tentación de hacer el mal.
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