La sensación es aquello que experimenta una persona a partir de los estímulos que recibe mediante los sentidos: el gusto, el tacto, el olfato, la audición y la vista. La percepción, por su parte, supone el registro y el reconocimiento de la realidad física a través de la organización de estas sensaciones.
* un aumento en la cantidad de percepciones. Por ejemplo, las drogas pueden generar que un individuo advierta muchos más estímulos de lo normal en un misma situación, y esto se conoce con el nombre de hipermetamorfosis de Kernicka;
* cuando aumenta la intensidad de cada estímulo, de forma tal que puedan causar daños a la persona. Un claro ejemplo es una situación en la cual un ruido produzca graves molestias. En este caso se habla de oxiestesia o hiperestesia;
* si aumenta la riqueza de la sensopercepción, como cuando una persona advierte un sin fin de matices en los estímulos que no son evidentes para el resto.
En el otro extremo se encuentran los trastornos por defecto:
* si la intensidad de la sensopercepción disminuye, la nitidez es menor y este fenómeno se conoce como hipoestesia;
* la vivencia del mundo real disminuye, o sea que la participación de la realidad pierde fuerza. En este caso se habla de despersonalización. Cuando son los objetos y el entorno quienes se debilitan en la percepción, entonces el concepto más adecuado es desrealización;
* cuando un individuo comienza a sentir que lo que vive no es espontáneo, sino impuesto.
En este último grupo aparecen también las alucinaciones, que pueden causar todo tipo de alteraciones físicas en la percepción del entorno, como ser la idea de que todos los objetos se encuentra en el mismo plano.
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