Oil es un término inglés que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). El concepto puede traducirse como “petróleo” o “aceite”, de acuerdo al contexto.
Si bien los varios patrones literarios de las lenguas de oíl en la Edad Media podrían haber derivado en una realidad en la que cada una de ellas conservase su importancia en la zona en la que se hablara, el hecho de que el reino de Francia se centralizara y la influencia que tuvo tanto dentro como fuera de sus fronteras causó que gran parte de dichas lenguas fueran olvidadas a lo largo de varios siglos.
Una de las teorías que explican el predominio del francés estándar se denomina franciana, a raíz de la lengua de oíl homónima que se hablaba en la región de París y, por consiguiente, en la corte de Francia. El idioma franciano se convirtió en la lengua oficial de todo el reino simplemente por ser el que hablaba el monarca y, con el paso del tiempo, pasó a ser la base del francés moderno. Cabe mencionar que, a pesar de que esta teoría se cita con frecuencia en textos de divulgación científica, existen estudiosos que recomiendan desecharla.
Por otro lado se encuentra la teoría de la lengua franca, apoyada por gran parte de los lingüistas dedicados al estudio de las lenguas de oíl y el predominio del francés estándar por sobre las demás. Básicamente, se explica que el francés que impuso la ordenanza de Villers-Cotterêts (un documento que firmó el rey Francisco I en el año 1539 que, entre otras cuestiones, reformó la jurisdicción eclesiástica) como reemplazo del latín no era una lengua de oíl, sino una administrativa generalizada que se había obtenido a partir de la eliminación de ciertos rasgos regionales, volviéndola entendible para todos (una lengua franca).
Comentarios
Publicar un comentario