El término que nos ocupa está compuesto por dos vocablos cuyos orígenes etimológicos coinciden pues ambos provienen del latín. Así, movimiento procede de movere y traslación emana de translatio que puede definirse como la acción de llevar algo de un lado a otro.
Las investigaciones que llevó a cabo han sido fundamentales en el campo de la ciencia pero en su momento fueron consideradas por la Iglesia casi como una herejía.
Es posible entender, en resumen, que el movimiento de traslación que realiza la Tierra son los giros que traza alrededor del sol. Mientras desarrolla esta órbita, el planeta también lleva adelante un movimiento de rotación, que implica giros sobre sí mismo a lo largo de una línea imaginaria que atraviesa los polos.
Comentarios
Publicar un comentario