La Real Academia Española (RAE) no incluye la palabra password en su diccionario. El término, sin embargo, es muy popular en nuestra lengua, aunque puede reemplazarse por contraseña o clave, nociones que sí son aceptadas por la RAE.
Dado que el password de un rúter es algo que la mayoría de los usuarios no deben usar muy a menudo, lo ideal es crear una cadena de caracteres muy difícil de recordar y que no tenga ninguna relación con nuestros datos personales, y apuntarla en una hoja; más vale el esfuerzo de copiarla cada vez que se usa que el riesgo de que un vecino aproveche nuestra conexión sin permiso por haber escogido una clave demasiado sencilla y un estándar de seguridad precario, como WEP.
El uso de los passwords es muy antiguo, aunque sus características cambiaron con el tiempo. Antes, los guardias que controlaban el acceso a un determinado lugar sólo permitían pasar a aquellos que conocieran una palabra clave. Actualmente, un password suele ser una combinación de letras y números que se encripta en los sistemas informáticos para no ser vulnerada.
Cabe señalar que el término debería ser considerado un sustantivo femenino, dado que una traducción literal del mismo podría ser “palabra de paso” o “palabra para pasar” (las dos palabras que lo conforman son “paso” y “palabra”). La asignación del género incorrecto a un término de origen extranjero ocurre más frecuentemente de lo que debería, del mismo modo que los errores de pronunciación y las malas interpretaciones de sus significados.
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