En el griego es donde se encuentra el origen etimológico de pirosis. En concreto, deriva de “pyrosis”, que puede traducirse como “quemadura” y que, a su vez, es fruto de la suma del verbo “pyroun”, que es sinónimo de “quemar”, y el sufijo “-osis”. Este se utiliza para indicar a un proceso de tipo patológico.
Durante el embarazo es habitual que muchas mujeres sufran de pirosis. De ahí que, entre otras cosas, debe optar por evitar alimentos muy condimentados y por realizar comidas copiosas. Todo eso sin pasar por alto que también es necesario que durante el día mantenga una buena hidratación, bebiendo agua o zumos naturales periódicamente.
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