El término latino sonus (que puede traducirse como “sonido”) derivó en el vocablo italiano sonetto. La evolución etimológica nos llevaría, en nuestra lengua, a la palabra soneto, que se utiliza para nombrar a una clase de poesía formada por catorce versos de tipo endecasílabo, que se distribuyen en cuatro estrofas: dos que cuentan con cuatro versos (cuartetos) y dos que tienen tres versos (tercetos).
Cuando un soneto está formado por versos de arte menor (lo que quiere decir que tienen ocho sílabas o menos), pierde su condición y pasa a clasificarse como sonetillo. Dicha modalidad, en castellano, se popularizó con el llamado modernismo (un movimiento que tuvo su apogeo a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX).
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