La noción de salud suele vincularse a la ausencia de una enfermedad, aunque los especialistas destacan que el concepto está asociado al completo bienestar físico y psíquico de una persona. Ambiental, por su parte, es aquello vinculado al ambiente (el contexto o el entorno).
* La electricidad: el uso de electrodomésticos o de maquinaria industrial puede causar descargas eléctricas de diversas magnitudes, con consecuencias que van desde la discapacidad hasta la muerte. Paradójicamente, la falta de acceso a la electricidad también puede derivar en accidentes, ya que el uso de combustible para iluminar una vivienda puede causar intoxicaciones o quemaduras, por ejemplo.
Factores químicos
Son los que más comúnmente actúan sobre la salud ambiental, ya que se encuentran en el aire, en el agua y en todos productos que consumimos a diario; de hecho, pueden ingresar en nuestro organismo a través de las fosas nasales, del tracto digestivo o por el contacto directo con nuestra piel o las diferentes zonas mucosas del cuerpo. Cabe mencionar que su acción puede darse de forma individual o combinada.
Algunos de los factores químicos son elementos naturales inorgánicos; en este grupo se encuentran el mercurio y el plomo, entre otros metales y no metales que pueden ser inhalados, absorbidos o ingeridos, en estado sólido o líquido, según el caso. También existen sustancias orgánicas naturales, y ambos tipos en sus versiones sintéticas (una sustancia orgánica sintética muy común es el plaguicida usado en la agricultura).
Factores biológicos
En esta categoría encontramos: bacterias, parásitos (esto incluye los unicelulares y los pluricelulares, además de sus toxinas), virus, diversos microorganismos (tales como micoplasmas), hongos y micotoxinas, alergenos de origen biológico, vegetales (por sus toxinas o las que derivan de los plaguicidas, por ejemplo), vacunas (especialmente las que incluyen aluminio y mercurio).
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