Recibo es la acción y el resultado de recibir (obtener o tomar algo). El término puede referirse a una conjugación de este verbo o utilizarse como sustantivo para nombrar al documento donde se registra que una persona ha recibido un pago o ciertos bienes.
* factura: este documento es el que prueba efectivamente que ha tenido lugar una transacción comercial. Se trata de un documento legal que casi cualquier empresa y autónomo está obligado a emitir para dejar constancia de sus ventas de productos y servicios;
* factura proforma: es igual a la factura ordinaria, aunque la transacción que refleja todavía no se ha llevado a cabo. Lo normal es que indique un periodo de validez tras el cual pueden variar los precios de los productos y servicios. Sobra decir que este documento no tiene validez legal y que no justifica el pago, pero también es importante especificar en el encabezamiento que no es una factura ordinaria, sino una proforma, para evitar confusiones y potenciales problemas.
La principal diferencia entre la factura y el recibo es que la primera actúa como una solicitud de pago por la entrega de productos o la realización de servicios, mientras que el segundo sirve como prueba de que el mismo ha sido efectuado. Independientemente de las cuestiones legales, en algunos países la gente confunde estos términos incluso cuando actúa según los requisitos de la ley, algo muy común con varios conceptos técnicos relacionados con el comercio y la economía, que también ocurre en el ámbito bancario con sus diferentes tipos de cuentas, por ejemplo.
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