Evangelización es la acción y efecto de evangelizar. Este verbo, procedente del latín evangelizare, refiere a predicar las virtudes cristianas y la fe de Jesucristo. Por ejemplo: “La evangelización de los pueblos originarios de América se hizo con la Biblia en una mano y un arma en la otra”, “El sacerdote argentino dedicó mucho años de su vida a la evangelización en África”, “Siempre consideré que la evangelización es uno de los aspectos más importantes de la tarea sacerdotal”.
Así como ocurre con otros temas, la conducta inapropiada de ciertos creyentes afecta de manera negativa a toda la comunidad ligada a su misma religión, y genera en la gente ajena al cristianismo la falsa idea de que la evangelización es una tarea invasiva y forzosa, y que los cristianos no aceptan a quienes no formen parte de su comunidad.
Todos tenemos derecho a encontrarnos con nosotros mismos y a descubrir en qué creemos, qué ejemplos deseamos seguir para convertirnos en mejores personas, siempre que a través de nuestros actos no invadamos la libertad de nadie, sea una persona o cualquier otro ser vivo. Si aceptamos esto, entonces debemos aceptar que otros individuos piensen de manera diversa, a menos que se trate de alguien que hiera injustamente a otra criatura, ante lo cual nuestra propia naturaleza nos dicta defender a los inocentes.
Es importante saber distinguir entre la evangelización y las noticias acerca de abuso de menores y otras atrocidades generalmente asociadas a la Iglesia católica. Está claro que ser creyente no tiene relación directa con cometer un crimen sexual; hay muchas personas que intentan acercarse a la religión para encontrar la paz, y que tienen poca o ninguna relación con la institución, ya que buscan comunicarse con su dios sin intermediarios.
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