Telgopor es el nombre con el que se conoce en Argentina al poliestireno expandido. Este mismo material adquiere otras denominaciones según el país: puede encontrarse como tecnopor, icopor, isopor, duropor, poliespuma, poliespan, espuma plast o corcho blanco, por citar algunas posibilidades.
Así como ocurre con muchas otras palabras, tales como “dentífrico” y “pastafrola”, no todos saben pronunciar correctamente “telgopor”, sino que lo llaman “tergopol”. Si se tratara de un término propio de nuestro idioma, podríamos estudiar su etimología para justificar la escritura correcta con raíces latinas y griegas, pero en este caso estamos frente a una marca comercial que, tal como Gillette, en Argentina pasó a ser utilizada como un sustantivo común. De hecho, se trata de un acrónimo que proviene de las siguientes tres palabras: tela de goma porosa.
Dicho esto, podemos concluir que no es correcto decir “tergopol”. Por otro lado, veamos el origen de esta marca. La creó una empresa denominada Hulytego, la cual se dedicaba a la fabricación y comercialización de un gran número de productos, varios de los cuales tenían en su nombre el prefijo “telgo”. En el caso particular del telgopor, hay quienes aseguran que sus últimas tres letras corresponden a “Styropor“, la marca de la materia prima que Hulytego usaba en la elaboración del poliestireno expandido.
Retomando la conjunción de las tres palabras que dio lugar a la marca telgopor, es importante señalar que el poliestireno expandido no es una tela; por el contrario, es un tipo de espuma rígida que se fabrica con estireno. Este último, por su parte, es un líquido hasta que atraviesa el proceso de polimerización, por lo cual no hay rastros en la elaboración del telgopor de ningún tipo de tela.
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