Absceso es un concepto que procede del vocablo latino abscessus. A su vez tendríamos que dejar patente que esta palabra emana, etimológicamente hablando, del verbo “abscedere” que se encuentra conformado por dos partes: el prefijo “abs-“, que puede traducirse como un indicador de separación, y el vocablo “cedere”, que es equivalente a “ir”.
Un médico puede tomar una muestra de líquido del absceso y así conocer qué organismos lo causaron. El tratamiento puede incluir desde la toma de antibióticos hasta una cirugía.
El absceso pulmonar, por ejemplo, supone una cavidad de más de dos centímetros rellena de pus que se encuentra en la zona de los pulmones. El médico puede recetar antibióticos, ordenar una broncoscopía o drenar el absceso.
El absceso hepático, por su parte, es una formación de pus dentro del hígado o asociada a este órgano. Puede producirse por una apendicitis, una endocarditis bacteriana u otra causa.
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