Omnívoro es un adjetivo que procede de un vocablo latino compuesto: omnivŏrus, que combina los términos omnis (que se traduce como “todo”) y vorāre (cuyo significado se entiende como “comer”).
Según esta investigación las personas sometidas al estudio que comían carne presentaban altos niveles de TMAO en su torrente sanguíneo, mientras que los que no consumían más que vegetales presentaban una fluidez sanguínea mayor.
La evolución alimentaria de nuestra especie comenzó en una dieta basada en vegetales que más adelante se combinó con la comida de carroña (dejada a un lado por carnívoros que habían casado y comido) y finalmente, con la fabricación de las herramientas para cazar, pasó a convertirse en una combinación entre carne y vegetales, siempre teniendo en cuenta lo que hubiera a disposición para cazar en el hábitat natural.
Al día de hoy esto no es así. Existe toda una industria que provee de carne (animales que viven hacinados en granjas de explotación masiva) a comercios que la venden. La carne que llega a la mesa de las familias se encuentra totalmente contaminada de hormonas (para producir más en menos tiempo) y de otras sustancias que aseguran la pervivencia del producto por más tiempo pero que pueden provocar problemas a largo plazo en quienes lo consumen.
Al margen de todo esto la discusión seguirá abierta: estarán quienes piensan que no podemos subsistir a base de vegetales y los que no; la cuestión es que sólo quienes afirman que sí se puede han hecho el intento para abandonar la dieta omnívora.
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