Sarcoma es un concepto que procede del vocablo latino sarcōma. Este término, a su vez, tiene su origen etimológico en una palabra griega que hace referencia a un crecimiento o una hinchazón de la carne.
* haberse sometido a sesiones de radioterapia un tiempo antes, algo que aumenta las probabilidades del desarrollo de sarcomas. Cabe mencionar que el cáncer resiste con especial fuerza el tratamiento en estos casos.
Con respecto a los síntomas que nos hablan de la inminente aparición de un sarcoma de partes blandas, el primero de ellos es la presencia de alguna masa palpable de tejido blando. Cuando no existen signos de infección evidentes, la detección de las inflamaciones no es muy sencilla, ya que este tipo de sarcoma suele situarse en zonas profundas. Además, es importante señalar que por lo general no producen dolor y su crecimiento tiene lugar a gran velocidad.
Por otro lado, el dolor puede aparecer si el tamaño se vuelve considerable, dado que la masa comienza a presionar ciertos músculos y terminaciones nerviosas, o incluso algunos órganos. Cuando un sarcoma se desarrolla en el abdomen, es común que crezca demasiado antes de que la persona lo detecte. Para complicar las cosas aún más, el médico debe asegurarse de que no se trata de un tumor benigno antes de apresurarse a emitir un diagnóstico. Como es de esperarse, esto suele conducir a diagnósticos tardíos y, en consecuencia, a tratamientos inadecuados durante un tiempo.
Para evitar que esto suceda, los especialistas han determinado tres criterios de riesgo, ante los cuales deben sospechar que el tumor no es benigno, sino que se trata de un sarcoma de partes blandas: si su tamaño supera los 5 cm, crece muy rápidamente o su ubicación es profunda, entonces es necesario tratarlo como tal.
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