La raíz etimológica de azotea se encuentra en el árabe hispánico. El concepto alude, en su acepción más habitual, a la cubierta de una edificación que puede utilizarse de diferentes maneras.
La azotea puede aprovecharse de varios modos. Incluso hay quienes colocan sillas, sillones y/o mesas para disponer de un ambiente al aire libre. Esto puede permitir a una persona o a una familia organizar cenas o reuniones en la azotea de la casa.
En el caso de los edificios de gran altura, la azotea puede usarse para la instalación de un helipuerto: un espacio para que despeguen y aterricen helicópteros. Estos helipuertos pueden usarse para el traslado de pasajeros o para vuelos de emergencia.
En el lenguaje coloquial, puede mencionarse a la cabeza de una persona como azotea. De allí surge la expresión “estar mal de la azotea”, que hace referencia a un individuo que sufre algún tipo de desequilibrio mental.
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