Dios es el ser supremo al que las religiones monoteístas consideran como creador del universo. Se trata de una deidad a la que diversas religiones rinden culto y alaban. La palabra proviene del concepto latino deus y se escribe con mayúscula inicial cuando se refiere a la mencionada idea de ser supremo para las religiones como el cristianismo, el judaísmo y el Islam, entre otras.
Claro que los religiosos no siempre dan el mejor ejemplo de respeto a sus creencias; cada Domingo de Ramos, cuando comienza la Semana Santa, multitudes de gente atoran las entradas de las iglesias para conseguir sus ramas de olivo, como si se tratara de diplomas que acreditan la asistencia a la misa. Sin embargo, durante la mayor parte del año, estos mismos templos ven pasar a los dos o tres fieles de siempre; éstos, a su vez, tampoco suelen ser grandes conocedores de la religión cristiana ni, menos aún, buenos cristianos.
En resumen, es posible decir que ateos y religiosos comparten el miedo a no creer en un dios que jamás han visto, que ha dejado enfermar gravemente a sus amigos y familiares, que ha permitido que millones de personas murieran de las formas más terribles e injustas, que no reacciona frente a violaciones, mutilaciones, torturas, y que expone a los animales y a las plantas a nuestros abusos y a nuestras decisiones, generalmente destructivas para con la Tierra.
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