El término latino volatĭlis llegó a nuestro idioma como volátil, un adjetivo que puede emplearse para calificar a aquello que está en condiciones de desplazarse por el aire. A partir de este significado, el concepto se utiliza en diferentes ámbitos y contextos.
En el campo de la economía, se califica como volátil a la divisa, el producto o el mercado cuyos valores oscilan de manera frecuente y abrupta. Tomemos el caso del tipo de cambio entre una moneda X y un dólar. En enero, para obtener un dólar, hay que entregar 5 unidades de la moneda X. Un mes más tarde, el tipo de cambio pasa a ser de 8 a 1. Otro mes después, el tipo de cambio es de 12 a 1. Ante esta devaluación constante, podría indicarse que la moneda X es una divisa volátil.
Cabe destacar que volátil también es aquello que carece de constancia y cuyas condiciones o características varían con frecuencia. Por ejemplo: “El reconocimiento de los espectadores es volátil: un día te aman y al otro, te olvidaron”, “Los vecinos ya están hartos de los proyectos volátiles: quieren un programa de gobierno serio y duradero”.
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