En la palabra latina “contingentia” es donde se encuentra el origen etimológico del término contingencia que ahora nos ocupa. Podemos establecer además que aquella se halla conformada por los siguientes elementos:
• El prefijo “con-“, que se usa para indicar “reunión”.
• El verbo “tangere”, que puede traducirse como “tocar”.
• El sufijo “-entia”, que es equivalente a “cualidad de agente”.
La idea de contingencia es motivo de reflexión en el ámbito de la filosofía. Los pensadores de esta rama de la ciencia afirman que lo contingente no es necesario, pero sí es posible. Esto, de todas formas, no indica que todo lo posible o todo lo que no resulta necesario sea contingente.
Diferenciar entre las contingencias y las cosas necesarias es una de claves de la reflexión filosófica sobre el concepto. Lo contingente, en definitiva, es algo que puede ser pero que, a su vez, puede no ser.
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