Acta es el nombre que recibe un documento de carácter oficial, donde se certifica un determinado suceso. Policial, por su parte, es un adjetivo que hace referencia a lo vinculado a la policía (un cuerpo de seguridad del Estado).
Como puede apreciarse en el ejemplo anterior, la estructura de un acta policial presenta ciertos recursos muy particulares, que no se usan en la literatura, dado que en este caso la exactitud es la más alta prioridad, y no importa la belleza del texto. Mientras que los autores de ficción suelen dar lugar a la imaginación de los lectores, evitando mencionar ciertos datos demasiado específicos, un documento de este tipo pretende dejar constancia de todos los detalles conocidos de la situación en él descrita.
Por otro lado, es importante destacar que la exactitud del acta policial no limita de ninguna forma los métodos por los cuales un agente reúna la información. El proceso de indagación que lleva a la elaboración de este documento puede ser muy arduo, y requiere una combinación de paciencia, intuición y experiencia. Por ejemplo, no siempre las personas involucradas en un crimen se muestran dispuestas a hacer declaraciones, o bien no cuentan con los recursos lingüísticos necesarios para expresarse con claridad; ante éstas y otras dificultadas, la policía debe adaptarse y encontrar la mejor manera de reconstruir la escena.
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