El concepto francés poulaine derivó, en nuestra lengua, en el término polaina. Un término galo que significa “zapato de punta”. No obstante, ese, a su vez, deriva del “poulanne”, que es una palabra de Polonia que puede traducirse como “piel”. Y es que, en el periodo comprendido entre los siglos XII y XV, de este último país era de donde se obtenía la citada piel para confeccionar las medias o polainas.
Las polainas pueden asociarse a las grebas, unas piezas que formaban parte de las armaduras que empleaban algunos guerreros en la Grecia Antigua. Las grebas permitían proteger las piernas de los ataques del oponente.
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