Latifundio, del latín latifundium, es una finca rústica de amplias dimensiones. Se trata de una explotación agraria de gran extensión que, por lo general, no utiliza la totalidad de sus recursos de manera eficiente. La persona que dispone de uno o más latifundios se conoce como latifundista.
Las causas de la formación del latifundio son históricas, y coinciden con colonizaciones y conquistas militares (como ser las invasiones germánicas, la creación del Antiguo Imperio Romano, la colonización del continente americano por parte de los europeos y la Reconquista española) o bien con cambios a nivel socio-económico y político (los cercamientos británicos a lo largo de los siglos XVIII y XIX, la feudalización del este de Europa entre los siglos XIV y XVIII y la desamortización de España en el siglo XIX, entre otros ejemplos).
El desarrollo del latifundismo, o bien la ausencia del mismo, también se vio altamente influenciado por las propiedades físicas del terreno, ya sea montañoso, un valle, una llanura, etcétera. Dadas las dificultades que las características de una zona montañosa impone al latifundismo, allí el minifundismo siempre ha sido la opción predominante.
En el período conocido como la República romana, que tuvo lugar entre los años 509 a.C. y 27 a.C., el cultivo a gran escala y las grandes propiedades agrícolas se desarrollaron notablemente, probablemente porque también se generalizó el cultivo del trigo para sustituir a otros cereales. Poco a poco el latifundio fue absorbiendo la pequeña propiedad, creció la explotación de esclavos y las medidas monopolísticas.
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