La palabra pesimismo tiene su origen etimológico en el latín. Así, podemos establecer de manera clara y concisa que es fruto de la unión de dos vocablos latinos. Por un lado, del término pessimus, que puede traducirse como “muy malo”, y por otro, del sufijo –ismo, que equivale a “conducta”.
Para la psicología, por último, el pesimismo puede ser un síntoma de enfermedades como la depresión. Los pensamientos y las manifestaciones pesimistas, en este sentido, pueden reflejar la existencia de un trastorno emocional que se caracteriza por el abatimiento y la infelicidad.
Comentarios
Publicar un comentario