Simposio es un concepto que procede de la lengua griega. El término hace referencia a un encuentro donde se analiza un cierto asunto. Por ejemplo: “Mañana tendrá lugar un simposio sobre la nueva legislación fiscal en el aula magna de la universidad”, “La semana que viene viajaré a México para asistir a un simposio”, “El gobernador será el orador principal en un simposio sobre seguridad que se desarrollará en el Instituto Nacional de Políticas Públicas”.
Los simposios pueden centrarse en cualquier área del saber o asunto de interés social, desde la política hasta la medicina, pasando por el deporte, la economía, el arte y la historia, por citar apenas algunas posibilidades.
Mucho tiempo atrás, el simposio veía la luz en la época de Platón; en su diálogo adecuadamente titulado “El simposio” se puede apreciar un gran debate en el cual participan Sócrates y sus discípulos para discutir acerca del amor, uno de los temas más importantes para nuestra especie. En este caso particular, dichos pensadores intentan llegar a la esencia misma del amor.
Si bien no existen tantas diferencias entre esa idea de simposio y el concepto que tenemos hoy en día, existen ciertas cuestiones académicas que dotan la versión contemporánea de una estructura más sólida. Uno de los objetivos más comunes del simposio es hallar soluciones para un determinado problema, aunque también es común usarlo como medio de formación o entrenamiento.
El primer paso para organizar un simposio consiste en reunir un grupo de especialistas que tengan los conocimientos y la experiencia necesaria para determinar y desarrollar los temas a tratar. Es importante señalar que siempre se debe estructurar alrededor de un tema principal, y luego derivar en otros que se encuentren vinculados con el mismo.
Dado que el simposio no es una charla informal ni una reunión espontánea, el segundo paso consiste en la elaboración de un programa y un calendario, donde sea posible detallar los horarios de las exposiciones, así como la extensión de cada una y demás datos relevantes. El tamaño del simposio es otro de los puntos fundamentales: por ejemplo, si se trata de uno considerable, es posible dar más de una conversación al mismo tiempo, cada una en un salón diferente. Se recomienda no asignar más de 1 hora a cada segmento y destinar el último cuarto a una sesión de preguntas y respuestas.
Entonces llega el momento de la convocatoria para las ponencias, algo que puede hacerse en cualquier publicación dedicada al tema principal del simposio, tanto en papel como en formato digital, entre otros medios. Seguidamente, debemos escoger los mejores artículos y organizar los trabajos según el calendario, contemplando la participación de un moderador.
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