El concepto de cerradura alude a un mecanismo metálico que permite cerrar algo a través de pestillos que hacen juego con una llave. Pueden encontrarse cerraduras en puertas, cajas, cofres y otros objetos.
Existen, además, las cerraduras electrónicas. En este caso, para lograr la apertura es necesario activar un electroimán mediante la introducción de un código o de una tarjeta magnética. Estas cerraduras son frecuentes en las habitaciones de los hoteles y en las puertas que se encuentran en el acceso a un sector restringido al público en general.
Las cerraduras de tiempo, por último, funcionan con un temporizador. El seguro se levanta solo cuando transcurre un cierto periodo o cuando se alcanza una hora seleccionada con anterioridad.
Como se puede advertir, existen múltiples clases de cerraduras. La elección de una u otra depende del elemento que se pretende mantener cerrado: no es lo mismo proteger la puerta del tesoro de un banco que el cajón de un armario doméstico.
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