Barbecho, con origen en el término latino vervactum, es una noción que permite nombrar al terreno que está destinado al cultivo pero que no es sembrado durante más de un año con el objetivo de recuperar sus mejores condiciones.
A través del barbecho se combinan los ciclos de cultivo y de descanso. De esta manera se busca que el suelo no pierda sus cualidades. Por lo general, durante el barbecho el terreno se ara, aunque no se cultiva. Esto permite eliminar las malezas e incrementar la humedad de la tierra, favoreciendo la recuperación de los minerales que se pierden con el cultivo.
En la actualidad, en la mayoría de las explotaciones agroindustriales no se practica el barbecho ya que se pretende obtener utilidades de manera constante, sin importar la destrucción del suelo. En cambio, las poblaciones indígenas suelen mantener el barbecho para equilibrar la utilización de los recursos naturales y minimizar la presión que se ejerce sobre el terreno.
La expresión “firmar en barbecho”, por otra parte, alude a rubricar algo sin leerlo o examinarlo. Por ejemplo: “El abogado me hizo firmar el contrato en barbecho”.
También se denomina barbecho, por último, al color marrón suave que se asocia a la tonalidad del terreno en barbecho.
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