La etimología de albufera nos lleva a la lengua griega. El concepto alude a una laguna que se sitúa en un litoral y que presenta agua salada o salobre. Las albuferas se encuentran separadas del océano por una franja de arena más o menos ancha, aunque se mantiene comunicada al mar en ciertos sectores.
La albufera de Mallorca es un ejemplo de estas lagunas. Ubicada en las Islas Baleares, una serie de dunas separan la albufera del mar. Esta albufera se encuentra protegida por un parque natural de poco más de 1.700 hectáreas.
También en España se destaca la albufera de Valencia, conocida simplemente como La albufera. En este caso, el parque natural creado alrededor de la albufera se extiende por 21.000 hectáreas.
Hay albuferas que son conocidas con otra denominación, como la laguna de Mar Chiquita en la Provincia de Buenos Aires (Argentina). La UNESCO declaró a esta albufera Reserva Mundial de Biosfera.
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