En la década de 1930, un grupo de psicólogos estadounidenses formado por profesionales como Edward Chace Tolman (1886–1959) y Clark Leonard Hull (1884–1952) desarrolla la corriente del neoconductismo. Este movimiento parte de los principios básicos del conductismo (como el ambientalismo, el mecanicismo y el condicionamiento) y utiliza variables intermedias para el análisis, la predicción y el control de la conducta.
Los neconductistas utilizan el método experimental, con pruebas de laberinto. En este tipo de pruebas, la solución del animal al problema es explicada mediante variables intervinientes (no observables) del tipo expectativas o mapas cognitivos. Esto supone que el aprendizaje es una modificación del conocimiento que el animal tiene de las relaciones entre eventos ambientales. Por otra parte, los neoconductistas conciben al organismo como algo activo.
En cuanto a las críticas al neoconductismo, se lo señala como un sistema poco concreto y escasamente predictivo, con fracaso empíricos de su sistema formal.
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