Una especie es un conjunto formado por cosas semejantes que tienen uno o más caracteres en común. La palabra proviene del latín species y se utiliza en diversos contextos.
De este modo dentro de un reino las especies se agrupan en géneros, los cuales se dividen en familias. Las familias se clasifican a su vez en órdenes, estos en clases y las clases en divisiones.
Es importante tener presente que, pese a que solemos entender como animales a todos los mamíferos o vertebrados, dentro de este reino existen muchos grupos. Sin ir más lejos, se ha descubierto que existe un 95% de las hasta ahora conocidas que pertenecen al grupo de los invertebrados, es decir carentes de vértebra.
Esa necesidad de estudiar el mundo y la vida en particular data de tiempos ancestrales. Tal es así que el propio Aristóteles, en el siglo IV AC, hizo una clasificación de animales y vegetales.
Posteriormente, se amplió la misma y, durante el siglo XVIII, Linné desarrolló la clasificación sistemática; gracias a al cual se han creado listas extensas de las especies que permiten conocer sus características y evolución a lo largo del tiempo. Dicha clasificación se basa en la premisa de que todos los seres vivos pueden agruparse en conjuntos (niveles) que a su vez pueden ser contenidos por otros (grupos) y mostrar características semejantes con los que forman parte de su conjunto.
Por ejemplo, dentro del grupo de los mamíferos se encuentran los primates y todos ellos tienen características en común que se diferencian claramente de animales que no pertenecen al grupo, como aves o reptiles.
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