Perdón es la acción de perdonar, un verbo que hace referencia a solicitar u otorgar a alguien la remisión de una obligación o una falta. Antes del momento del perdón, la persona que lo solicita debe estar arrepentida, mientras que el perjudicado por la falta tiene que estar dispuesto a dejar el problema atrás.
Sin embargo, para otro porcentaje de la población, existen ciertas razones que pueden justificar dicha acción; por ejemplo, si la víctima de un abusador planea quitarle la vida, gran parte de la opinión pública estará a su favor. En cualquier caso, los seres humanos podemos escoger libremente a quién perdonar, y muchas veces lo hacemos por nuestro propio bienestar.
Perdonar, incluso las heridas más profundas, nos otorga paz, nos quita un peso considerable de las espaldas, y nos permite seguir adelante, dejar atrás las experiencias nefastas y reconstruirnos, para volvernos más fuertes. Negarlo, por el contrario, extiende la repercusión de las ofensas que hayamos recibido, logrando que nos acompañen durante años, incluso mucho tiempo después de haber cortado la relación con nuestros agresores.
El término perdón, por último, tiene varios usos propios de una conversación formal; por ejemplo, se utiliza para interrumpir el discurso de otro sujeto y tomar la palabra (“Perdón, pero no estoy de acuerdo, creo que lo mejor sería…”) o para hacer notar al interlocutor que no se ha comprendido algo (“¿Perdón? ¿A qué te refieres?”).
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