Antes de proceder a determinar el significado del término turgencia, se hace necesario dejar patente cuál es su origen etimológico. En este sentido podemos decir que emana del latín, ya que es fruto de la suma de varios componentes de dicha lengua:
• El verbo “turgere”, que puede traducirse como “estar hinchado”.
• La partícula “-nt-“, que viene a indicar “agente”.
• El sufijo “-ia”, que es sinónimo de “cualidad”.
Las dos causas más comunes de pérdida de líquidos son los vómitos y la diarrea, pero este fenómeno también tener lugar ante un cuadro de diabetes, insolación, pérdida excesiva de peso o bien como consecuencia de un descenso en el consumo diario de líquidos. En los niños pequeños y, especialmente, los bebés, el cambio es más drástico y puede acelerarse con la fiebre. La turgencia deficiente de la piel, que ocurre como consecuencia de las situaciones recién expuestas, también se conoce con el nombre de piel pastosa o disminución de la turgencia cutánea.
Otros factores que pueden contribuir con la aparición de turgencia deficiente de la piel y que no tienen ninguna relación con los líquidos del organismo son la esclerodermia y el síndrome de Ehler’s Danlos, entre otros trastornos del tejido conectivo que afectan la elasticidad de la piel.
Cabe mencionar que para cuando se hace evidente la disminución de la turgencia, el nivel de deshidratación suele ser moderado o grave (una deficiencia de líquidos del 5% y del 10% del peso corporal, respectivamente), por lo cual es importante tomar los recaudos necesarios para no llegar a dicho estado.
Como primera medida es muy importante consumir una buena cantidad de agua por día; puede parecer raro para muchos, pero algunas personas no sienten sed muy a menudo, y deben obligarse a sí mismas a beber agua según las indicaciones de su médico. De todas formas, ante la mera necesidad de líquido no se debe pensar dos veces.
Si bien los controles caseros son efectivos para asegurarse de estar dentro del rango de los valores normales de turgencia, existen signos que indican la necesidad urgente de visitar al médico, como ser que: la piel permanezca levantada tras estirarla o que tarde demasiado tiempo en volver a su estado de reposo normal; que no sea posible aumentar el consumo de líquidos debido a problemas tales como los vómitos; que la disminución de la turgencia se dé junto con diarrea, fiebre o vómitos. Dos de los exámenes clínicos que se suelen realizar en estos casos son el análisis de orina y el conteo sanguíneo completo (CSC).
En las plantas, también existe un nivel de turgencia que se considera normal. En él, las células logran dilatarse hasta un cierto punto por la presión que experimentan en su interior, forzando a las membranas a mostrar su capacidad elástica. Si las células pierden mucho líquido, se produce su contracción, que es lo que ocurre al marchitarse la planta. Puede decirse que, para crecer, las plantas requieren de una presión de turgencia que expanda sus células.
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