Originado en el vocablo en latín actio, el concepto de acción se refiere a dejar de tener un rol pasivo para pasar a hacer algo o bien a la consecuencia de esa actividad. Se trata también del efecto que un agente tiene sobre una determinada cosa, del desarrollo de un combate, una lucha o una pelea, de un conjunto de determinados movimientos y gestos o de una sucesión de hechos o circunstancias.
El propio Weber también definió la sociología como el campo científico donde se intentaba comprender e interpretar las acciones sociales; esto sería definitivo para tener una idea de hacia dónde se dirige el curso de esa sociedad, cuáles serán las consecuencias de las acciones y en qué cambiarán la vida del grupo.
Además diferencia entre tres tipos de acción social:
* tradicional, conducta que es motivada exclusivamente por principios ideológicos, normas y costumbres. Es una respuesta a un estímulo que se realiza casi de forma automática, sin que se utilice la razón para tomar decisiones;
* afectiva, una acción irracional que es motivada por una emoción, ya sea de amor, odio u otro sentimiento;
* racional con arreglo a valores, motivada por un fin racional. Sin embargo, esta acción se encuentra supeditada a las normas o costumbres del sujeto que la realiza.
Es importante señalar que no todas las corrientes se inclinaban por esta forma de entender la sociología y las acciones sociales, impuesta por Weber. El funcionalismo, por ejemplo, aseguraba que siempre una acción social se encontraba limitada por las reglas y los valores del grupo.
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