El gótico bagga derivó en el francés bague, que luego se convirtió en bagage. Este término que puede traducirse como “carga” llegó a nuestro idioma como bagaje.
Siguiendo en el ámbito de las fuerzas armadas, en la antigüedad se denominaba bagaje a la carga que forzaba a los habitantes de los pueblos españoles a contribuir con el ejército cuando transitaba por sus localidades. Estos vecinos, por los bagajes, tenían la obligación de poner sus caballos y carros a disposición de las tropas para transportar sus equipajes o incluso a los soldados con problemas de salud.
Bagaje, por otra parte, se emplea en sentido simbólico para aludir a los conocimientos, las habilidades, las destrezas o la experiencia de un individuo. En este caso, el bagaje es el “equipaje intelectual” que carga una persona: “Creo que Luciano es el candidato a ideal para el cargo por su enorme bagaje cultural”, “Es un jugador que llega a nuestro equipo con un bagaje muy importante”, “Interpretar a este personaje me dio un bagaje emocional que llevaré siempre conmigo”.
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